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Los argentinos somos derechos y humanos, versión Milei: anticipo de la tapa de NOTICIAS

POLITICALos argentinos somos derechos y humanos, versión Milei: anticipo de la tapa de NOTICIAS

Mirtha Legrand se pone seria. En su mesa se venía hablando con mucha soltura sobre la gira por el exterior de una vedette y la diva, que tiene el olfato entrenado, aprovecha la mención a ese viaje por el mundo para hablar de un tema que a ella y a tantos más los tiene preocupados. “Estamos viviendo una campaña organizada anti Argentina”, lanza la conductora, y corta en seco el clima festivo. “Esto está orquestado, como atacan al país”, sigue, y anima a sus invitados a subirse al asunto. Laureano Brizuela, un cantante, rechaza de plano todas las difamaciones y asegura que “nadie sabe la tranquilidad que se respira en este país ahora más que nunca, hay una carencia muy importante de información, por suerte ahora las editoriales más importantes están repartiendo publicaciones por todo el mundo”. Es el 21 de septiembre de 1978 y, mientras que la dictadura militar publicita a través de sus medios amigos que “los argentinos somos derechos y humanos”, los muertos se cuentan de a miles afuera del estudio de TV.

Es verdad que parece injusto mencionar sólo a Legrand cuando la enorme mayoría de los periodistas y conductores de aquel momento acompañaban la propaganda de Videla y compañía. Pero el problema de la diva es su longevidad: cincuenta años después Legrand volvió a quedar entrampada en el mismo lugar. “Me duele que maltraten así a los argentinos, no me gusta. ¿Qué es lo que nos reprochan? ¿Qué no tenemos un jugador de color?”, lanzó la conductora, ahora de 99 años, días después de la final perdida con España. Para aquel momento los medios y las redes reproducían una letra habilmente digitada por el Gobierno: la idea de que había una campaña anti Argentina orquestada desde el exterior.

Veo el futuro repetir el pasado. Javier Milei acumula varias particularidades. Con la visita de Kristalina Georgieva se convirtió en el primer presidente de la historia en sumar a una titular del FMI a una reunión de Gabinete. Antes había inaugurado ese mismo récord con el embajador de Israel en una situación idéntica, y también fue el primero en invitar a un ex primer ministro británico, Boris Johnson, al balcón de la Casa Rosada. Todo eso sucedía mientras que en su despacho descansa un cuadro de Margaret Thatcher, la criminal de guerra responsable de las 323 muertes del General Belgrano. El libertario también destaca en otro sentido: en Youtube hay una larguísima biblioteca suya de la etapa en que era tan sólo un fenómeno mediático. “Cuando veo la bandera veo un muro, la gente se tiene que ir de este país de mierda, no tiene solución, es inviable, la unica salida es Ezeiza”, son algunas de las declaraciones que dejó para la posteridad, una retórica extendida hasta tal punto que algunos de sus seguidores más celebres en las redes se llamarían @la_pistarini (por el aeropuerto) o el “Partido liberal Pesimista”, que describe a Argentina como “una basura, totalmente inviable, injusto e inhumano, un país de cuarta del que hay que irse a la mierda”.

El oficialismo quiere enterrar esa retórica antinacionalista que Milei y muchos de los suyos llevan grabada en las venas. Y la mejor manera de esconder un elefante, para la nueva derecha, parece ser exacerbando precisamente aquello de lo que se carece. Desde el arranque del Gobierno viene intentando inflamar ese chauvinismo berreta que se apoderó de este país en otras ocasiones y que probó ser muy efectivo para controlar la agenda.

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