El sueño de la tercera vía nunca se apaga por completo. A pesar de que “los tibios” no tuvieron lugar en la última elección, que terminó por polarizarse en los extremos, en el comienzo de una nueva carrera presidencial se vuelven a ilusionar.
Los moderados muestran encuestas que les permiten entusiasmarse. Una de las últimas, de la consultora QSocial, que relevó casos en todo el país, indicó que el 40 por ciento de los argentinos rechaza tanto a la gestión de Javier Milei como al kirchnerismo.
Por eso, se multiplicaron los pedidos de armado de un frente de los equilibrados. La idea la repite Miguel Ángel Pichetto, pero sumó en los últimos días a dirigentes de otros espacios, como el radical Ernesto Sanz. Lo celebran el socialismo y la Coalición Cívica, entre otros. Los que no encuentran lugar en uno u otro extremo, también quieren competir.
La reaparición de Sanz.
Tras una década de perfil bajo, de haber rechazado cargos públicos y haberse retirado de la conducción radical, Sanz reapareció con intenciones de armar un frente y hasta dejando abierta la posibilidad de una postulación presidencial.
El cofundador de Cambiemos cree que hay terreno fértil para crecer entre los que no se sienten representados ni por los K ni por los libertarios. “Hay una demanda social, quizás más de la mitad del país, que no se siente contemplada por ninguno de los dos extremos de la polarización que hoy monopoliza el sistema electoral en la Argentina”, explicó el mendocino sobre sus intenciones. Y agregó: “Hay mucha gente dispuesta a dialogar, a buscar un plan común”.
La coalición opositora a la que apunta Sanz comprende, además del radicalismo, al socialismo, la Coalición Cívica, parte del PRO que no se identifica con el oficialismo e, incluso, el peronismo moderado que quede afuera del armado de su partido. “Hay que hacer un símil Cambiemos del 2015, donde haya un candidato de cada partido”, suque no encuentran lugar en uno u otro extremo, también quieren competir. Reaparición. Tras una década de perfil bajo, de haber rechazado cargos públicos y haberse retirado de la conducción radical, Sanz reapareció con intenciones de armar un frente y hasta dejando abierta la posibilidad de una postulación presidencial. El cofundador de Cambiemos cree que hay terreno fértil para crecer entre los que no se sienten representados ni por los K ni por los libertarios. “Hay una demanda social, quizás más de la mitad del país, que no se siente contemplada por ninguno de los dos extremos de la polarización que hoy monopoliza el sistema electoral en la Argentina”, explicó el mendocino sobre sus intenciones. Y agregó: “Hay mucha gente dispuesta a dialogar, a buscar un plan común”. La coalición opositora a la que apunta Sanz comprende, además del radicalismo, al socialismo, la Coalición Cívica, parte del PRO que no se identifica con el oficialismo e, incluso, el peronismo moderado que quede afuera del armado de su partido. “Hay que hacer un símil Cambiemos del 2015, donde haya un candidato de cada partido”, sugiere en sus múltiples charlas de los últimos días.
Sus intenciones dependen de que las reglas electorales no cambien. Si las PASO se eliminan o se suspenden, como quiere el Gobierno, la interna que pretende el ex senador será imposible de realizarse.
El problema, para Sanz y los que abonan al crecimiento de la avenida del medio, es que Milei avanza a paso firme con la posibilidad de que no haya PASO el 2027. No son pocos los gobernadores, incluso radicales, que ya le dieron su compromiso de apoyar la medida en el Congreso.
Pichetto, el precursor.
El dirigente que más ha manifestado su intención de crear una coalición viene del peronismo. Pichetto insiste en construir un Frente Nacional contra Milei que incluya no sólo al PJ sino también a los radicales y a sectores del PRO.
“Hay que superar las diferencias personales para que haya un proyecto de unidad nacional”, arengó el diputado.
A pesar de las similitudes de una y otra estrategia, por ahora entre el plan de Pichetto y el de Sanz no hubo vasos comunicantes. En el radicalismo desconfían de los límites de su ex aliado a la hora de sumar dirigentes del PJ. No olvidan su encuentro con Cristina Kirchner o sus elogios a Sergio Massa.
Emilio Monzó es otro de los dirigentes que busca armar por afuera. En su caso, con un outsiders para evitar confusiones partidarias: el empresario Jorge Brito. El ex presidente de la Cámara de Diputados puso primera en el armado federal con un viaje a Córdoba, donde se reunió con el gobernador Martín Llaryora. La idea del equipo que comanda Monzó, que tiene a Diego Bossio y Nicolás Massot en sus filas, es largar a correr la propuesta en la región centro, el corazón productivo del país. Si lo de Brito no prende allí, será tarea difícil que tenga suerte en otra región.
Los encuestadores muestran que hay un porcentaje importante de desencantados que quiere una opción de centro. El problema para los hacedores de la tercera vía es que ningún nombre logra colmar esas expectativas. Por ahora, no lo hizo nadie de la política tradicional, pero tampoco los outsiders que se arrojan a la suerte de las encuestas.
Todavía queda tiempo. Es momento de armados más que de candidaturas. Por eso todos los que no encuentran su lugar en los extremos le apuestan a una coalición que los represente. No tuvieron suerte en las últimas experiencias, pero los “tibios” confían en que el 2027 podría ser su elección.

