

En el gobierno arrecian las críticas a Nicolás Posse y Federico Sturzenegger por haber querido imponer la reforma laboral por decreto, luego de que este martes la Cámara Nacional del Trabajo la sepultara y la declarara inconstitucional.
En el gabinete aseguran que curiosamente la estrategia no surgió de la secretaría de Trabajo que está bajo la órbita del ministerio de Capital Humano, sino que fue una decisión del jefe de gabinete y del asesor fantasma que redactó el DNU de desregulación, que sigue sumando traspiés en la Justicia.
Los cuestionamientos al mecanismo elegido por Posse y Sturzenegger también vinieron por parte de los aliados. El diputado liberal Alejandro Bongiovanni, integrante del bloque del PRO, preguntó por qué no mandaron la reforma en la ley ómnibus.
“Sigo sin entender por qué el gobierno se niega a meter el buen capítulo laboral del DNU (con consenso mayoritario) en la sesión de Bases. Taparía la boca a la CGT y generaría un necesario fogonazo de empleo. Nuestro bloque les sugirió esto varias veces. No entiendo la negativa”, tuiteó Bongiovanni.
Se cae de manera definitiva la reforma laboral de Milei
En el tanteo que hizo LPO en el Congreso, confirman el cálculo que hizo Bongiovanni respecto del consenso mayoritario que hubiera tenido la reforma. Además del PRO, la UCR habría apoyado la reforma por ley y hasta la Coalición Cívica, que firmó su propio dictamen de minoría sobre la ley ómnibus y se muestra confrontativa contra el Ejecutivo.
La incredulidad de los aliados se explica más aún teniendo en cuenta que la Cámara hizo hincapié en la forma en la que el gobierno intentó imponer esta transformación.
Los jueces fueron tajantes al señalar que aquello que el Gobierno buscó hacer a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia, al menos en términos de reforma de las leyes laborales, debió haberse realizado por la vía legislativa.

