
La Legislatura de Córdoba retomó su actividad en el recinto tras casi dos meses de parálisis y lo hizo en un clima de fuerte tensión.
El eje de la jornada fue el pedido de licencia contra la legisladora Alejandra Ferrero, que el justicialismo llevó al recinto por tercera vez consecutiva. Esta vez el oficialismo no abrió el debate y pidió directamente el pase a comisión, moción que fue aprobada por mayoría.
El planteo fue impulsado por el legislador Leonardo Limia, quien cuestionó a Ferrero por una supuesta doble vara, a raíz del apartamiento de su oficina de Omar Ludueña, empleado de planta de la Legislatura acusado de abuso sexual.
Limia sostuvo que, como ya hubo debate y despacho en comisión, convenía seguir el tratamiento allí. Tras la votación, nueve bloques opositores, entre ellos la UCR, el Frente Cívico, el PRO, Construyendo Córdoba, Encuentro Vecinal, La Libertad Avanza, el Partido Demócrata, Izquierda Socialista en el FIT-Unidad y Valores Republicanos, difundieron un comunicado en el que le reprocharon al oficialismo haber mantenido sin sesionar al cuerpo por este tema.
Los cruces continuaron durante toda la sesión. El radical Miguel Nicolás calificó el proyecto de Limia como «una vergüenza». Desde el PJ, Abraham Galo acusó a los radicales de actitudes patoteras y Marcelo Eslava habló de falta de respeto.
Por último, se sancionó la Semana Provincial de los Clubes Deportivos, que se celebrará en la tercera semana de octubre, proyecto de Limia y Patricia Bota.

