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Javier en el país de las maravillas: la realidad paralela de Milei

POLITICAJavier en el país de las maravillas: la realidad paralela de Milei

avier Milei tiene un problema con eso que el resto del planeta llama realidad. NOTICIAS viene investigando ese costado del libertario desde que se metió en política: es un mundo de ciencia ficción en el que habitan perros muertos, hechiceros, brujas, tarotismo, animales que saben de economía y política, y la lista sigue. Esa convicción sobrenatural y esotérica del mandatario se viene transformando, desde el día uno de gestión, en uno de los pilares de la administración. El discurso oficial se tiñó de religiosidad -desde “las fuerzas del cielo” a la oposición “satánica”-, en armado político -la agrupación que lleva ese nombre o el programa “La Misa”- y hasta en un trampolín para conseguir trabajo en el Estado, como contó este medio sobre la protagonista del último escándalo de corrupción del Gobierno, “la Brujita” Belén Agudiez. Sin embargo, llegando al tercer año en el poder, Milei parece haber dado un salto más en la construcción de ese mundo paralelo. 
Es que ahora, atravesado por un momento de extremo encierro en Olivos y de turbulencias en el frente económico, el Presidente llevó sus fantasías a lugares inimaginables. Terroristas entrando de a miles al país, fotos de shoppings hechos con IA que mostrarían el boom de consumo en el país, repetidos intentos de golpe de Estado y la lista sigue. Javier Milei se fue a vivir al país de las maravillas.
La imaginación al poder. Desde que llegó a la Casa Rosada, el libertario empezó a difundir imágenes de locales y de shoppings como si eso demostrara por sí solo un boom de la economía. Pero desde mayo, época para la cual el desplazamiento de Santiago Caputo del control de la narrativa oficial ya era total, esa tendencia dio un nuevo salto. “El consumo deprimido más loco de la historia”, “la gente no llega a fin de mes”, “el consumo está por el piso”, son las frases que suele poner el mandatario cuando comparte esas imágenes. Pero la realidad suele tener esa incómoda necesidad de aparecer una y otra vez: en septiembre se comprobó que una de las fotos que compartió el libertario, asesorado por la tropa de comunicación del camarógrafo Santiago Oría, estaba hecha con inteligencia artificial. La otra manera en que se manifiesta es con los números. De acuerdo a la estadística del INDEC, en el acumulado enero-julio, la venta en supermercados cayó 2.7%, 2% en los shoppings y 2,7% en los autoservicios mayoristas, mientras que CAME registró una caída de 2,4% en los comercios minoristas en los primeros ocho meses del 2026.
Pero en los últimos tiempos esta tendencia a buscar explicaciones insólitas se profundizó. En julio, durante un viaje en Brasil para apoyar la candidatura del opositor Flavio Bolsonaro, Milei acusó a Lula de poner el “25% de los recursos” para una supuesta campaña antiargentina, a pesar de no adjuntar una sola prueba, lo que derivó en un serio conflicto diplomático. Pero al mes siguiente esa tendencia empeoró, a la par de que se agravaban todas las condiciones que hacen al físico y a la psiquis del Presidente. Este medio viene siguiendo en detalle ese derrotero: los diez días encerrados en la Quinta de Olivos en agosto, los registros de visitas a la residencia presidencial -publicados en la edición anterior- donde se daba cuenta de la enorme caída en la cantidad de invitados que recibe, el aumento en las dolencias de su espalda y en el malhumor que esto le acarrea, las peleas con su círculo íntimo, desde su hermana hasta Agustín Laje, un cóctel explosivo que culminó en el escándalo por la compra masiva de comida y que terminó con la expulsión del intendente del lugar, Javier Sosa, y de su cuñada y jefa, “La Brujita” Agudiez, mano derecha de la secretaria general. Esa tormenta perfecta, como no podía ser de otra manera, desestabilizó a Milei, aún más de lo corriente. Y el libertario hizo una muestra pública de esa turbulencia en las últimas entrevistas que mantuvo.
Las fuerzas de la fantasía. Lo que más rebotó de la conversación que tuvo el último domingo de septiembre con su periodista preferido, Luis Majul, fue cuando aseguró que entre lo que iba de este año y el anterior el Gobierno había expulsado a “30 mil terroristas”. Más allá de que el número no parece casual, la cifra es absolutamente disparatada: para poner un ejemplo, cuando Al Qaeda derribó las Torres Gemelas contaba con alrededor de tres mil terroristas en sus filas. Un ejército diez veces más grande que eso dando vueltas en el país se hubiera hecho notar rápido. El sitio Chequeado publicó el número real: en 2025 la Dirección Nacional de Migraciones informó 772 expulsiones por distintos delitos, pero ni una sola de ellas por “terrorismo”. 
Sin embargo, Milei ya demostró estar peleado con las cifras que difunde su propio Gobierno. En esa misma charla con Majul, el libertario aseguró que “los indicadores están dando cualquier cosa”, una frase estrambótica que lanzó para criticar cómo las estadísticas oficiales están registrando la crisis económica.
Los terroristas invisibles no son el único enemigo ficticio contra el cual este Don Quijote desaliñado pelea. “Tengo enemigos muy poderosos en el mundo”, dijo en esa conversación con Majul, motivo por el cual “toda la Quinta de Olivos está militarizada”. Una vez más, el mandatario no adjuntó nada parecido a una prueba para sostener tamaña afirmación. En el terreno argentino también dice tener adversarios truculentos. “El año pasado me quisieron hacer siete golpes de Estado”, es una cantinela que viene repitiendo con insistencia, en referencia a los pedidos de juicio político que se presentaron contra su figura. Si alguien cerca de Milei se animara a hablarle con la verdad, lo más probable es que le dirían que ese recurso es algo que está establecido por la propia Constitución y, por lo tanto, está muy lejos de la figura del golpe de Estado.
Es verdad que cada tanto, cuando no está gritando con violencia contra todo aquel que no piensa como él, Milei deja algunas declaraciones pintorescas que rayan la parodia. Por ejemplo, ahora acusó a la ONU -un organismo internacional que se creó luego del caos de la Segunda Guerra Mundial con la idea de evitar otra catástrofe de esa magnitud- de estar teñida por un espíritu kirchnerista. “Los kukardos de la ONU le abandonaron la sala a Netanyahu”, declaró el Presidente, en referencia a cómo se vació la Asamblea General cuando habló el primer ministro isrealí. Ese cónclave internacional dejó también otra postal risueña. Es la explicación que encontró Milei para justificar por qué el mandatario de Estados Unidos no se había apersonado durante su discurso en la ONU. “Donald Trump tuvo el gesto de respeto de esperar de entrar hasta que yo terminara”, declaró. En las redes hubo quien no le perdonó la ocurrencia. “Es como arreglar la salida con una chica y que ella no vaya porque le gustás demasiado”, dijo un usuario. 
El mandatario también encontró una peculiar manera de medir el éxito de su paso por la ONU. “Maquiavelo se busca 20 millones de veces por día en Internet, pero en el momento de mi discurso saltó a 100 millones. Eso quiere decir que había 80 millones de personas mirando”, declaró, en una arimética curiosa. Es llamativo pero parecería que los números no son el fuerte del economista que se candidateaba al premio Nobel. Quizá de acá venga la razón de por qué recurre sistemáticamente a los plagios en sus textos. 
En defensa de Milei, bien se podría decir que no es el único del círculo gobernante que cree en cosas que no existen. El caso de Oría, ahora líder de la comunicación del Gobierno, literalmente dio la vuelta al mundo. The New York Times contó en una nota que el camarógrafo se había enamorado de una militante libertaria, sin percatarse de un pequeño detalle: la mujer de sus sueños era, en verdad, una IA. Como no podía ser de otra manera, las redes y los medios estallaron con chistes y burlas. Fenómeno barrial.

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