El avance de las pericias tecnológicas sobre el teléfono de Fernando Cerimedo incorporó nuevos elementos al expediente que investiga el ataque contra Nadia Beller en Bolivia. Según la información difundida por la representación legal de la víctima, el análisis del dispositivo móvil arrojó registros donde el consultor político habría manifestado la necesidad de “eliminar” a su ex pareja. Estos datos fueron sumados a la causa por parte del Ministerio Público Fiscal y modificaron el escenario probatorio antes de la audiencia cautelar.
Los detalles de estas comunicaciones fueron brindados por el abogado Jerjes Justiniano a TN. El letrado especificó que la extracción de datos reveló una metodología particular: el uso de la aplicación de notas del teléfono para redactar mensajes como “Hay que buscar una forma de eliminar a Nadia. ¿Conocés a alguien?”. En paralelo, el medio boliviano DTV 8.1 publicó otras presuntas conversaciones donde Cerimedo le exigía a Beller que no difundiera información política, haciendo mención explícita al embarazo en curso con la frase “vas a cagarle la vida a todos, a tu hija, a nuestro hijo”.
Para la querella, el contenido de estas extracciones informáticas coincide de forma directa con la declaración que la víctima brindó desde el centro de salud donde permanece internada. Días atrás, Beller indicó que el ataque se produjo cuando estaba a punto de revelar una trama de corrupción y que Cerimedo le había solicitado postergar la denuncia hasta lograr la detención del ex presidente Evo Morales. A partir de estos cruces de información, Justiniano afirmó que los indicios presentados demuestran la participación esencial del consultor en el hecho.
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En este contexto, la audiencia judicial prevista para este jueves en Santa Cruz de la Sierra, donde debía definirse la situación procesal del imputado, quedó formalmente suspendida. La postergación se dictaminó debido a que ni el acusado ni los representantes de la fiscalía se presentaron a horario en el tribunal. Por este motivo, la sesión en la que se debatirá el pedido de 180 días de prisión preventiva por tentativa de femicidio fue reprogramada para el viernes al mediodía.
A pesar de la cancelación del trámite, Cerimedo realizó su primera aparición pública desde que fue interceptado por las fuerzas de seguridad cuando intentaba salir de Bolivia. Custodiado por efectivos de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen y con el rostro cubierto por una capucha, el ex asesor de Javier Milei ingresó al Palacio de Justicia en estado de llanto. Ante las consultas de la prensa sobre su presunta autoría intelectual o las amenazas previas, se limitó a responder negativamente mediante gestos corporales, sin emitir declaraciones verbales.
La postura de la defensa y las reacciones externas
Por recomendación de su equipo de abogados, el consultor optó por negarse a declarar ante las autoridades judiciales bolivianas. Sin embargo, su representación legal comenzó a delinear públicamente una hipótesis alternativa sobre la balacera ocurrida en la puerta del hotel. Margarita Arce, una de las letradas a cargo de su defensa, sostuvo que el hecho se trató de un “autoatentado” con fines de desestabilización política contra la administración del actual mandatario Rodrigo Paz, basando su argumento en la militancia previa de Beller dentro del Movimiento al Socialismo (MAS).
El traslado de Cerimedo dentro del edificio judicial quedó registrado por los medios de comunicación locales, quienes documentaron su único pedido: “Quiero ver a mis hijos”. El operador político que asesora al gobierno boliviano colapsó en el piso de un ascensor mientras continuaba llorando, reiterando que no podía hablar sobre el estado de salud de su ex pareja, quien cursa un embarazo de al menos cuatro semanas según los partes clínicos oficiales.
El desarrollo de la causa judicial comenzó a generar repercusiones institucionales fuera del territorio boliviano, alcanzando el ámbito legislativo argentino. Al ser consultado por la prensa sobre la situación procesal del ex asesor, el diputado nacional Diego Santilli calificó el episodio como “una especie de atentado” y fue categórico respecto al accionar que espera del sistema de justicia, manifestando públicamente que “los responsables vayan presos”.

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La agresión ocurrió el 17 de agosto, cuando Beller salió del hotel Viru Viru. Según la investigación, dos hombres que se movilizaban en una moto y que estaban vestidos como repartidores se acercaron a la mujer y le dispararon a corta distancia. La víctima resultó herida en el cuello, tórax y brazo derecho y debió ser intervenida quirúrgicamente.
La abogada y activista boliviana contó que simuló estar muerta para evitar que los atacantes volvieran a dispararle. “Si yo no fingía mi muerte, me iban a rematar”, relató desde el hospital. Después del ataque, los agresores le robaron el teléfono celular y escaparon del lugar. La Fiscalía incorporó a la causa registros de comunicaciones, imágenes de cámaras de seguridad, pericias balísticas y dispositivos electrónicos secuestrados durante la investigación.
A la par, el Ministerio Público sostiene que Cerimedo habría convencido a Beller de concurrir al hotel con el argumento de que recibiría información de inteligencia y que contaría con custodia. La mujer, sin embargo, aseguró que esa supuesta protección nunca apareció durante el ataque.
De hecho, la Fiscalía considera que existen riesgos de fuga y de entorpecimiento de la investigación.
Beller habló con Jorge Fontevecchia: “Me tenía sumamente manipulada”
La abogada volvió a señalar a su expareja como responsable del ataque y relató episodios previos de violencia. Según contó en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Cerimedo la había golpeado y también la habría tomado del cuello. Además, aseguró que intentó convencerla de que no lo denunciara: “Hasta me amenazó con atentar contra su vida para que yo no lo denuncie”, afirmó.
A lo largo de la entrevista, Beller describió el nivel de influencia que, según su relato, tenía Cerimedo dentro del Gobierno de Rodrigo Paz. “Por delegación de él, tomaba decisiones, coordinaba con ministros, ponía gente en cargos”, sostuvo.
Y fue más allá al definir el rol del consultor argentino: “Fernando hacía eso: co-gobernaba con Rodrigo Paz”.
La mujer también vinculó el caso con información que, según afirmó, tenía en su teléfono sobre presuntas irregularidades dentro del poder boliviano. En particular, mencionó investigaciones relacionadas con combustible y oro.

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La abogada también reconstruyó cómo, según su versión, se habría preparado el ataque. Afirmó que las personas que la contactaron para encontrarse con ella la citaron en varias oportunidades y que Cerimedo insistió para que aceptara reunirse con ellas. “Fernando insistía en que yo vaya, que le pase mi ubicación de GPS”, relató.
A criterio de Beller, el día del ataque Cerimedo le aseguró que tenía una custodia para protegerla mientras él viajaba a La Paz. “Andá tranquila, amor, no va a pasar nada”, aseguró que le dijo antes de que los atacantes ingresaran al hotel y comenzaran a dispararle.
Sostuvo además que los agresores actuaron vestidos como repartidores y que, después de dispararle, escaparon sin ser perseguidos. “Empezaron a abalanzarse hacia mí a tiros”, relató. Y agregó: “Nunca la supuesta custodia que me mandó Fernando me defendió, nunca intentó nada”.
MV / EM / TC

