A poco más de un año de las elecciones presidenciales de 2027, analistas y consultores políticos consultados por Perfil cruzan diagnósticos sobre el reacomodamiento de las principales fuerzas. Raúl Timerman, Jorge Giacobbe, Lucas Romero y Carlos Fara analizan el avance de La Libertad Avanza, el futuro del PRO y la búsqueda de unidad del peronismo, con distintas lecturas sobre si la elección terminará polarizada entre dos grandes espacios o dejará lugar para una tercera fuerza.
Los movimientos de esta semana funcionaron como una primera señal. Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa volvieron a reunirse para acercar posiciones dentro del peronismo, mientras que La Libertad Avanza y el PRO retomaron las conversaciones para explorar las condiciones de una eventual convergencia electoral. Las reuniones tienen objetivos inmediatos, pero también muestran que los principales actores ya empezaron a mirar hacia 2027.
El PRO frente al avance de La Libertad Avanza
Entre La Libertad Avanza y el PRO, la discusión ya no parece girar solamente alrededor de si habrá un acuerdo, sino de cuáles serán sus condiciones. Raúl Timerman, director de La Sastrería, considera que una alianza resulta electoralmente conveniente para Milei porque el oficialismo necesita ampliar su base.
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“Siempre convienen las alianzas políticas. El PRO, con seis, siete, ocho puntos, mantiene una capacidad de daño enorme respecto de La Libertad Avanza”, sostuvo Timerman ante Perfil. Según su análisis, el oficialismo conserva un núcleo duro cercano a los 30 puntos, insuficiente para garantizar por sí mismo una victoria en primera vuelta.

Para Timerman, la discusión sobre la autonomía del partido amarillo llega tarde. “El PRO ya ha perdido identidad”, afirmó. La pérdida de dirigentes y de volumen electoral dejó al macrismo en una posición mucho más débil frente a LLA, al punto de que, en su visión, “el PRO se ha convertido prácticamente en el partido de Mauricio Macri”.
Jorge Giacobbe, director de Giacobbe & Asociados, considera que el problema central ya no es la identidad sino la vigencia. “¿Qué sentido tiene tener identidad si no tenés vigencia? Si vos tenés identidad y no tenés vigencia, sos una cosa que existe, pero que no sirve”, reflexionó.
En su lectura, La Libertad Avanza terminó ocupando el lugar que antes tenía el PRO entre una parte del electorado antikirchnerista y liberal. La relación entre ambos espacios, graficó, se parece a “la conversación que pueden tener una máquina Remington con una laptop”.
Lucas Romero, director de Synopsis, también observa una relación asimétrica. LLA absorbió buena parte del electorado que antes acompañaba a Juntos por el Cambio, lo que obliga al PRO a demostrar que todavía conserva votos, dirigentes y estructura territorial suficientes para negociar desde una posición propia.
Para Carlos Fara, en cambio, todavía existe margen para que el PRO mantenga autonomía. “A una fusión no. Yo creo que van hacia una alianza”, afirmó. El espacio puede conservar un voto moderado de centroderecha, aunque una campaña muy polarizada podría terminar empujando a esos mismos electores hacia Milei. “Si el PRO se fusiona, pierde por completo”, advirtió.
Así, LLA aparece hoy como el actor dominante dentro de la relación con el PRO, aunque los consultores difieren sobre cuánto margen le queda al macrismo para preservar una identidad y un electorado propios.
El peronismo busca unidad y liderazgo
El otro reacomodamiento ocurre dentro del peronismo, donde la reunión entre Kicillof, Massa y Máximo Kirchner busca reducir la confrontación interna y empezar a ordenar la discusión presidencial.
“El peronismo, ante la posibilidad de acceder al poder, se va a unificar seguramente”, proyectó Timerman. Las PASO podrían funcionar como un mecanismo ordenador entre Axel Kicillof y Sergio Massa, mientras que, sin primarias, la candidatura probablemente surgiría de un acuerdo político.
Para Romero, la unidad no garantiza por sí sola competitividad electoral. El espacio necesita construir un liderazgo capaz de ordenar a sus distintos sectores y, al mismo tiempo, ampliar hacia votantes que hoy permanecen fuera de su núcleo propio.
Giacobbe también pone el foco en el liderazgo. “El problema ahí adentro tampoco es quién es el candidato dentro de la dirigencia, no es quién es el candidato, es quién es el líder”, planteó. El vínculo emocional del electorado peronista con Cristina Kirchner sigue siendo central, pero la sucesión de ese liderazgo permanece abierta.
“Están buscando un líder, la configuración de un líder nuevo, que Kicillof creo que eso lo entiende”, sostuvo. Para el consultor, el gobernador necesita construir autonomía frente al liderazgo cristinista porque “ser candidato y no ser líder es un suicidio”.

Fara coincide en que Cristina continúa siendo el principal factor de poder interno, aunque es más crítico sobre las condiciones de Kicillof. “El peronismo, para tener un liderazgo competitivo unificado, el principal problema se llama Cristina”, afirmó.
“Para mi gusto, Kicillof se queda corto”, evaluó. El gobernador debería construir una oferta más moderada, renovar caras, metodología y propuesta política y ampliar hacia votantes progresistas y de centro. “Él tendría que componer la nueva canción que dijo hace tres años atrás y todavía no compuso”, sintetizó.
En ese proceso, gobernadores e intendentes pueden tener poder de veto, aunque no necesariamente capacidad para imponer una candidatura propia, según Fara. El antecedente es 2023, cuando la resistencia de los mandatarios provinciales contribuyó a modificar la fórmula presidencial.
El problema del PJ, entonces, va más allá de alcanzar una foto de unidad. Ordenarse detrás de un candidato no implica necesariamente construir una oferta competitiva, especialmente si esa candidatura no logra ampliar el electorado propio.
Dos polos o una tercera fuerza
La reorganización de los principales espacios abre otra discusión sobre la configuración del sistema político rumbo a 2027.
Timerman considera que todavía existe alrededor de un 25% del electorado que no encuentra representación estable en las ofertas principales y que podría alimentar una tercera alternativa.
Romero tampoco da por consolidado el esquema de tres tercios de 2023. Si LLA termina de absorber al electorado no peronista y el PJ logra ordenar una oferta competitiva, la disputa podría tender hacia dos grandes polos. Sin embargo, todavía existe un segmento que no se identifica plenamente con ninguno de los dos y que podría ser captado por una tercera fuerza si aparece un liderazgo capaz de organizarlo.
Giacobbe es más categórico. “No estamos frente a un escenario de tres tercios”, sostuvo. Observa dos espacios cercanos a los 35 puntos y un tercer conjunto disperso entre indecisos, abstencionistas y fuerzas menores.
“Puede haber un espacio para un tercero de ocho, pero no de 15 o 20, que mueva el amperímetro”, afirmó. Para Giacobbe, buena parte de esos votantes terminarán alineándose cuando la elección se acerque y vuelva a pesar el rechazo al adversario.
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Fara mantiene abierta una tercera posibilidad. Una fuerza competitiva podría emerger si Milei no logra recuperar a los votantes decepcionados y el peronismo se ordena sin construir una propuesta capaz de captar al centro.
La economía será otro factor determinante. Para Giacobbe, una mejora sostenida en los meses previos a la elección podría favorecer a Milei, mientras que la continuidad del malestar aumentaría las posibilidades opositoras. “Cuando los dos salgan a la cancha, lo que va a suceder es que se va a recrudecer la polarización”, anticipó.
Fara también espera que, después de meses de disputas, termine imponiéndose cierta racionalidad electoral entre oficialismo, PRO y peronismo. “El peronismo, si se divide, es como regalarle la Presidencia a Milei”, resumió.
A más de un año de las elecciones, todavía no está definido si la competencia terminará organizada en dos polos, tres ofertas relevantes o un escenario más fragmentado. Lo que sí empieza a quedar claro es que LLA, PRO y peronismo ya comenzaron a reacomodarse frente a la misma pregunta sobre quién puede construir una mayoría suficiente para gobernar desde 2027.
RG/MSS

