

Luis “Toto” Caputo quiere pagar con un bono las deudas que tiene el Estado con las empresas de la construcción por las pocas obras públicas que el gobierno de Javier Milei continuó.
El discurso libertario contra la obra pública fue explotado por Milei en las campañas electorales, pero algunas pocas -sin mucho criterio- continuaron. Milei dejó abandonadas la mayoría de las obras en marcha que heredó del gobierno de Alberto Fernández, pero continuaron algunos trabajos de mejoras de la red ferroviaria y algunos pocos tramos de rutas, que tenían asignados créditos de la CAF, que el gobierno tiene que reponer.
Caputo incluso habilitó pequeñas obras de manera clandestina en municipios fines al gobierno, como revelaron a LPO intendentes del interior bonaerense: a esos jefes municipales se les pidió que no pusieran carteles de obra para no quedarse sin el discurso del combate a la obra pública, una delirante bandera de Milei.
Los pagos de esas obras se venían cumpliendo pero la feroz baja de la recaudación, que en febrero rozó el diez por ciento, dejó a Economía sin fondos. Una situación que podría extenderse hasta mayo, como reveló LPO.
Ahora el ministro de Economía se encontró con un escenario en el que no tiene plata para pagar las deudas que acumula con las empresas y al mismo tiempo las necesita para reactivar la economía, que está ingresando en una peligrosa estanflación. “El problema de Caputo es que la caída de la recaudación es bestial y la única manera de sostener el superávit es patear todos los gatos del Estado que pueda”, explicó a LPO un técnico en Presupuesto.
Por eso Caputo convocó a los empresarios de Camarco para la semana que viene para ofrecerles una suerte de Bopreal de la obra pública. Los Bopreal son los títulos de deuda que el gobierno emitió para pagar la deuda comercial con importadores acumulada hasta diciembre de 2023.
Como el gobierno es promercado, la idea del bono que será lanzado en el mercado secundario es que sea aceptado de manera voluntaria por los empresarios. Sin embargo, entre los constructores de Camarco ya hay un clima de rechazo total.
La desconfianza es entendible: entre los empresarios se preguntan quién va a querer un bono de la vilipendiada obra pública argentina. Más aún después de que el propio Caputo, además del propio Milei, dijera que la obra pública es un “curro” de la política.

