El día después de la elección cuyo conteo definitivo sigue abierto en la justicia electoral, Martín Llaryora descansó apenas un minuto y se zambulló en la campaña de Daniel Passerini, su segundo a bordo en la Municipalidad, quien enfrentará a Rodrigo de Loredo el próximo 23 de julio. Una pelea difícil, pero clave para Llaryora.
En una de las seccionales donde logró una victoria contundente ante Luis Juez, la 13, este lunes Llaryora y Schiaretti le levantaron la mano a Passerini, en la inauguración de un polideportivo social. Fue un gesto de alto valor simbólico hacia dentro del peronismo capitalino: señal de largada de la campaña, en medio de la furia de Juez, que se niega a reconocer la derrota y al mismo tiempo dice que el peronismo cordobés “distribuyó droga” para ganar la elección. Los dichos de Juez cayeron como una bomba: “Cruzó los límites”, fue el análisis en el PJ Córdoba.
Luis Juez dice que perdió la elección porque el peronismo repartía droga
La victoria de Passerini el 23 de julio aparece ahora como una necesidad política para Llaryora: no está claro si tendrá mayoría en la Legislatura y se espera una batalla en el escrutinio definitivo por las dos bancas del Tribunal de Cuentas, que por ahora son para Juntos por el Cambio.
“Martín no puede iniciar su liderazgo perdiendo la ciudad que gobierna. No hay margen para experimentos de equilibrio: el equilibrio estará en la Legislatura, la ciudad debe quedar para el PJ”, dijo un funcionario provincial que trabaja en la campaña de Passerini. La referencia a “equilibrio” trae la imagen de la “cohabitación” francesa, como bautizó el socialismo francés de Mitterrand cuando el presidente debía convivir con un primer ministro de derecha.
El propio Schiaretti habló de un partido de “dos tiempos” en relación a la campaña municipal, un llamado de atención a la compleja tropa capitalina del peronismo. A su turno, Llaryora dijo que hubo un “espaldarazo” de los vecinos de la ciudad de Córdoba a su gestión. En efecto, los datos indican que si Llaryora es confirmado gobernador será principalmente por los votos que le aportó Capital.
El resultado no es una sorpresa. Llaryora en apenas cuatro años tuvo una de las gestiones más dinámicas de las grandes capitales provinciales, dejando muy atrás los dos mandatos del radical Ramón Mestre.
El domingo, los desempeños de los “caciques” del interior fueron paupérrimos, al punto que el peronismo perdió departamentos clave, como Río Cuarto y General San Martín, comandados respectivamente por Juan Manuel Llamosas y Martín Gill, por citar dos casos.
Con sutileza, el foco de la narrativa de la campaña de Hacemos Unidos será que si el intendente confronta con el gobernador, los vecinos pierden. Por eso apuestan a que De Loredo siga abrazado a Luis Juez. Según el análisis, este “Juez sacado” le resta votos al radical.
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